Los distintos elementos que componen un equipo de videoconferencia pueden ser controlados por el mismo conferenciante, o por un equipo de realización formado por técnicos.
Cuando se trata de videoconferencia punto a punto, en la que el conferenciante utiliza pocos medios para complementar su exposición ( retroproyector, tableta gráfica,...), la commutación de los mismos, así como el control remoto de la cámara, puede efectuarlo el mismo conferenciante desde un simple panel de control.
Cuando se requieren más medios (dos o más cámaras, varios micrófonos, vídeo, etc ...), la realización se complica. En estos casos el control de todo el sistema pasa a ser responsabilidad de un equipo de técnicos . Desde una sala, acondicionada para tal fin, se efectúan las commutaciones de las diferentes cámaras, del sonido y de todos los demás elementos que se vayan a utilizar. Para ello es necesaria una total sincronización entre el conferenciante y el realizador, quien además tendrá la responsabilidad de imprimir ritmo y dinamismo a la videoconferencia.
En el caso de la multiconferencia se hace aún, más evidente, la necesidad del técnico, puesto que es imposible que todos los participantes puedan verse entre sí, lo que obliga a que la commutación de vídeo la realice una persona que controle las intervenciones -aunque existen algunos sistemas que permiten que la commutación se efectúe a través de la voz-. En este caso cuando alguien habla, todos los demás participantes ven la imagen del orador en la pantalla. Si otro de los participantes lo interrumpe, el vídeo cambia al nuevo orador. De hecho, el vídeo siempre sigue al orador que habla más alto. La operación de commutación tarda un par de segundos y requiere una cierta disciplina en el transcurso de la reunión, para evitar una interminable sucesión de cambios que produciria confusión.
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